El Padre Fundador,
fray José del Refugio Morales Córdova,
(ofm)
El Padre Refugio fue uno de los humildes, y a la vez esclarecidos varones que el Señor escogió en México, en el siglo XIX, para proporcionar auxilios y socorros urgentes a su pueblo.
Dios, que vela siempre sobre su Iglesia, suscitó a este ferviente religioso que ideó una nueva forma de vida consagrada, tal, que sin contravernir abiertamente las tiránicas leyes civiles, pudiera venir en auxilio de las múltiples e imágenes necesidades sociales y religiosas del País.
En sus últimos días, cercanos ya el día de abrirse a la luz inextinguible de la eternidad, y con cuánto gusto repetía el Padre Refugio aquella hermosas expresiones con que antes y ahora exhortaba también a las depositarias de sus anhelos!
“Alcanzadme la gracia de saber emplear y estimar el don precioso del tiempo, que, tejido de virtudes, gracias de saber emplear y estimar el don precioso del tiempo, que, tejido de virtudes, gracias y méritos sea como el premio de esa feliz eternidad, en la que cantamos las misericordias de Dios, en la que al son de nuestras arpas, saltaremos de gozo y alegría, y en la que hechizados de la belleza de Jesús y María, bendeciremos el día en que nos agregamos al Instituto de las Hijas del Corazón de María, en cuyo maternal seno depositamos hoy nuestros años, nuestros días y toda nuestra vida, para que siendo Ella la depositaria de este don de Dios, sea El miso nuestra recompensa. Así sea.”
Niñez y Juventud
Nació el día 4 de abril de 1836, en el territorio de la antigua y extensa parroquia de Texcoco, atendida desde tres siglos atrás por religiosos de la orden Franciscana.
Fueron sus padres: Don José María Morales y Doña Carmen Córdova.
En el bautismo recibió el nombre de José Isidoro.
A la edad de trece años y medio, ingresó en calidad de donado en el Colegio Apostólico de Pachuca, de la orden de San Francisco de Asís.




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